En esta sección comparto mediante un escrito reflexiones personales sobre mi labor docente.
La labor del educador es una tarea muy bella, siempre y
cuando no este enfocada a la trasmisión de conocimientos si no a fomentar la
reflexión en nuestros alumnos sobre su aprendizaje para su aplicación en los
momentos requeridos así como al autoaprendizaje permanente.
Indudablemente como todos, en mi trayectoria laboral ha existido incertidumbre
para la aceptación de las nuevas perspectivas educativas sobre todo por los
factores externos que de manera cotidiana influyen en mí quehacer educativo
ante las cuales me enfrento una y otra vez con la firmeza de dar lo mejor de mí
para la formación de quienes en esos momentos se encuentran bajo mi
responsabilidad.
Lo anterior ha implicado por iniciativa propia en la
mayoría de los casos que durante los años de servicio recorridos me incorpore a
cursos, talleres, capacitaciones y todo lo que contribuya para mi
actualización, a pesar de ello considero que tengo muchas deficiencias que de
alguna manera sé que poco a poco las iré minimizando gracias a la canalización
y seguimiento de mis necesidades como docente.
En lo
personal considero que por vivir en una sociedad cambiante es necesario que el
docente esté preparado para un autoaprendizaje eficiente, con la disposición de
realizar de manera permanente un análisis reflexivo de su práctica docente,
evaluar y aprender de su enseñanza buscando mejorar su labor en miras de
cumplir con las necesidades de sus alumnos y por ende de la sociedad en que se
desenvuelve.
Es indispensable reconocer que una de las causas
del rezago educativo que se genera en nuestros centros de trabajo son las
prácticas tradicionales de los docentes entre ellas concebir al proceso enseñanza
aprendizaje en el aula de manera generalizada sujeta más al modo de enseñanza
del docente que a la forma de aprendizaje de los alumnos. Para que los docentes desarrollemos de manera
eficaz nuestra labor es indispensable que conozcamos la forma en que aprenden nuestros
alumnos y el cómo se genera el proceso
de aprendizaje en cada uno de ellos con el propósito de canalizar las
particularidades y establecer los apoyos que necesitan para favorecer su
aprendizaje.
Considero que cuando
tenemos presente en nuestras actividades la forma en que aprenden nuestros alumnos
es posible que el aprendizaje se torne significativo lo que da margen a un
ambiente diversificado fortaleciendo la automotivación para un aprendizaje
permanente siendo este uno de los objetivos educativos.
Un
elemento central de la práctica docente es la evaluación que de manera
tradicional era aplicado solo al proceso de aprendizaje de nuestros alumnos,
hoy es necesario que se incorpore al proceso de enseñanza para ello la mejor
alternativa es el portafolio electrónico una herramienta innovadora que sin
duda alguna impulsara la comprensión y la mejora de nuestra labor educativa.
“Compañeros Docentes los
invito a desempeñarnos con nuestros alumnos como quisiéramos que los maestros
de nuestros hijos se desempañaran con ellos y si no tienen hijos, como les
hubiera gustado que sus maestros trabajaran con ustedes en su época de
estudiantes”
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